AL OTRO LADO DE LA CERCA en el Auditorio AFP Integra

AL OTRO LADO DE LA CERCA en el Auditorio AFP IntegraParece una catarsis del autor, August Wilson, motivada por una terrible inconformidad e intolerancia por el estado de vida de los “negros” en la época que le tocó vivir… porque esta obra no parece una crítica social reflexiva sino un enrostramiento a los que no son “similares en piel” mostrándonos el “estado en el que vivían los negros producto de las acciones de los blancos”… De ser verdad lo anterior -espero que no-, el autor estaría negando su origen y todo lo que tuvo que vivir con aquel (la negación es algo que sucede en todas las culturas, “razas”, tiempos, etc., porque el humano jamás está conforme con lo que es); sería, ésta, una mala muestra del rencor de ese duro momento al extender la negatividad a través de generaciones y públicos diversos (esa no es la misión del teatro).

La discriminación es inherente al torpe y sesgado sistema educativo mundial y al ilusorio materialismo actual porque las características físicas son parte de lo mundano… y por ello, para no discriminar, debemos desarrollar nuestra Sabiduría en la Vida y nuestra Compasión con los demás (y no se trata de los simplones conocimientos y “lastimerías”).

Debemos desarrollar nuestra Sabiduría para saber entender lo que todos deben vivir y Aceptarlo sin paternalismos que intenten modificar lo que ES (el paternalismo es parte del autoritarismo) ya que todos tienen un plan de Vida dispuesto por el Universo y, también, debemos desarrollar nuestra Compasión para desear bienestar en vez de tomar lo que el egoísmo nos comande.

La grandeza de cada uno se demuestra al vivir traumatizaciones sin salir dañado sino más fuerte; lo contrario sólo es patente de la debilidad por tener el Espíritu vacío.

Así, la forma para enfrentar a la discriminación en todas sus manifestaciones es a través del Cambio Interior; de manera específica, se trata de no dejarse molestar por los demás; de no permitir que otros modifiquen nuestro comportamiento; de Ser Nosotros Mismos, sobretodo, en las situaciones más difíciles, que son pruebas para nuestro fortalecimiento espiritual (y no para hipertrofiar a la ira ni a la intolerancia con la que todos crecemos e, inclusive, ni a la discriminación que nos parece “normal” por ser terriblemente común y que nos separa más de la humanidad).

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De la obra, es plana en 2 actos dilatados que nos retienen en el auditorio por más de 3 horas.  La escenografía es básica pero suficiente como la música aunque lejana para nuestra comprensión, sobre lo que trata de expresar, por ser de otras latitudes; la iluminación no ayuda a intensificar momentos… la línea de tiempo es difusa (se debe mirar esta obra sin buscar entenderla de inmediato sino procesarla y formarse una opinión general, después, para evitar confusiones).

De los diálogos (los hay de más) burbujea dicotomía tal como del comportamiento de los personajes porque así fue concebida la obra, y por ello podemos identificar a muchísimas personas alrededor nuestro -en todo momento y lugar- a través de las actitudes actuadas, lo que nos dice que el humano es similar sin importar dónde se encuentre ni en qué época haya vivido (el nivel cultural hace que nos asemejemos sin siquiera podernos entender -teniendo idiomas diferentes y culturas distintas- debido a que nuestra aproximación a los “problemas” demasiadas veces es derrotista y compensatoria en todas las latitudes).

Lo que sí se debe tomar como buena oportunidad es ver cómo actúan Martín Abrisqueta, Américo Zúñiga, Tatiana Espinoza, Gabriel Ledesma, Luis Sandoval, Gilberto Nué y Osiris Vega para conocerlos más cuando los volvamos a ver sobre un escenario; son dirigidos por Jorge Villanueva.