EN LA CALLE DEL ESPÍRITU SANTO en el Teatro Ricardo Blume

EN LA CALLE DEL ESPÍRITU SANTO en el Teatro Ricardo BlumeEs un drama creación de Celeste Viale, producto de una recopilación en la colección Real Audiencia del Archivo General de la Nación.  Dirige Mateo Chiarella; actúan: Stephanie Orúe, André Silva, Irene Eyzaguirre, Cecilia Monserrate, Humberto Cavero, Malena Romero, Anaí Padilla, Mayra Najar, José Antonio Buendía y Edson Dávila, todos en buenas interpretaciones y dinámicas interacciones con canto en vivo, sendos personajes de los que surgen escenarios abstractos e históricos y en 2 fluidos actos que no van más de 90min.

Todos los detalles son cuidados, la música está limpia como la iluminación, el vestuario y la utilería aportan a la imagen mental en un escenario virtual parcialmente delimitado por una tarima circular.

La obra nos muestra el desquite -derecho de piso, “a mí me pasó, a ti también” y demás torpezas soberbias y rencorosas… ignorancia- que todas las generaciones arrastran por no saber vivir con lo que les tocó.  Nos muestra, entonces, una de las falencias de la humanidad: la falta del perdón hacia uno mismo (que es el único Perdón que existe, el real, el universal, ya que se trata de pensar con profundidad y corregir lo actuado para que no vuelva a Ser de esa forma en nuestras mente y corazón).

Todo lo visto nos puede remitir a cualquier tiempo y a cualquier cultura o raza y a todas las latitudes… sin desmerecer el sufrimiento de nadie en esta tierra de todos (pero aclarando que el sufrimiento es por mano propia, es decir, las situaciones negativas pueden ser intensas pero uno elige dejarse arrastrar por ese sufrimiento -que es interior- al dejarlo contaminar nuestro corazón).

Además, esta es una obra que nos ayuda a profundizar en la historia del humano esclavizado y, sobretodo, en su psique… para ampliar nuestra visión actual: no todo se trata de consumismo materialista ni de oponerse a todo lo que nos disgusta sino de Mirar (no sólo ver) en los corazones de los demás para entenderlos y Aceptarlos como son, alejarnos de ellos si son tóxicos y potenciar lo bueno que tengan aquellos que sepan Escuchar (no sólo oír)… esto hasta que estemos preparados para Amar a la humanidad tal-como-es.